Los dientes le delatan. Es imposible no reconocer en esa cara de pillo al mejor jugador del mundo. Ronaldo De Assis Moreira iba para crack desde pequeño. No hay más que ver cómo le sienta la verdeamarela que hoy defiende con el orgullo del primer brasileño.
En la imagen, el pequeño crack tenía siete años y estaba en la playa de Santa Catarina donde disputó un torneo infantil en el que, lógicamente, ya era la estrella. Sus sueños de entonces van camino de convertirse en realidad en este Mundial de Alemania 2006. En él jugará como un niño para disfrutar como un grande. Puro crack.