No necesitó demasiado esfuerzo el Real Madrid para humillar a un triste Deportivo en uno de los partidos más cómodos de los blancos en la presente temporada.
Todos los tantos fueron a balón parado, excepto el 2-0 de Ronaldo, que en su regreso a la titularidad en casa se reconcilió con el Bernabéu y fue despedido con una merecida ovación, con los aficionados puestos en pie ante el brasileño.