La selección española de balonmano se despidió de sus opciones de reeditar el título mundial al caer en cuartos de final ante una Alemania (25-27) que aprovechó a la perfección su condición de local para despojar a los vigentes campeones de su cetro.
El seleccionador español, Juan Carlos Pastor, se mostró contrariado tras reconocer que creía que los árbitros "iban a ser más valientes" y destacar que "claramente" no habían dejado al equipo entrar en el partido.
"Dos exclusiones en los últimos ocho minutos, cuatro faltas técnicas, tres de ataque y unos pasos, penaltis en contra y a favor no, finalmente no permitieron al equipo continuar la defensa del título", dijo.