Históricamente a Alemania no le van los ejercicios de estética, lo suyo es la eficacia, la fiabilidad por encima de todo, en eso los alemanes son unos maestros, como lo volvieron a demostrar hoy, con una victoria en el último minuto ante Turquía (3-2) que les sitúa en su sexta final de una Eurocopa.
Sin embargo, el partido ha sido manejado en todo momento por los turcos. Los alemanes se perdieron entre la espesura del sistema en 4-1-4-1 preparado por Terim. Desaparecido Ballack, Podolski y Schweinsteiger son los que llevaban el peso en ataque, su problema es que el balón, conducido por dos medios centros defensivos apenas progresaba entre la maraña roja de pasión y fe.
Pronto llegan las ocasiones turcas; En el minuto 8, Hamit Antintop estuvo a punto de aprovechar un error de Lahm; y 5 minutos más tarde, un centro de Akman fue rematado al travesaño por Kazim Kazim. Finalmente los turcos se adelantaban por medio de Ugur Boral, La suerte para Alemania, es que tardó sólo cuatro minutos en reaccionar y empató en su primer remate a puerta. Una jugada por la izquierda de Podolski fue rematada con un toque sutil por Schweinsteiger.
La segunda parte mantuvo los mismo esquemas, es decir los alemanes ejercían de equipo pequeño y Turquía controlaba el juego. aunque ese planteamiento no garantizaba, ni mucho menos, la victoria de los de Terim, porque los alemanes se mueven muy bien en el filo de la navaja, como demostraron al final.
Un gol de Klose tras aprovechar un fallo terrorífico de Rustu parecía sentenciar el partido, pero Senturk con la punterita del pie empataba, cuando la prorroga se intuía los alemanes volvieron a aparecer para, esta vez sí, sentenciar.