España ha dado un vuelco a la historia, que le había dado la espalda desde hace décadas, al lograr, con sangre, sudor y lágrimas, el pase a las semifinales de la Eurocopa, por primera vez desde que lo hiciera en 1984 en Francia.
Comenzó España con demasiado respeto al rival, a su condición de campeón del mundo. Salieron los jugadores de Luis Aragonés con excesiva timidez al cesped, aunque, como era de prever, tenían la posesión del balón. Sin embargo, Italia estaba cómoda. A los transalpinos no les interesa jugar bien. Son 'resultadistas' al máximo.
Así transcurría la primera parte, hasta que aparecieron las primeras oportunidades de España creadas por Silva y la polémica arbitral por los continuos derribos a los españoles en el área. Finalizaba la primera parte con un muy partido nivelado.
En la segunda parte salió mejor la selección. Contribuyeron a ello los cambios de Aragonés, que dio entrada a Cazorla y Cesc por un apagado Iniesta y Xavi. Así la selección superaba el control italiano con velocidad y toque, aunque las ocasiones no llegaban y el partido también terminaba con el marcador a cero.
Se afrontó la prórroga con el mismo estado de nervios y el mismo decorado sobre el césped, en el que ya estaba Guiza en lugar de Torres. La escasez de fuerzas hizo, si embargo que hubiese ocasiones en las dos porterías. Silva estuvo muy cerca del tanto con un disparo lejano y Di Natale obligó a Casillas a una brillante intervención.
En la tanda de penaltis, Iker se vistió de héroe y consiguió para dos penaltis. Cesc, anotaba el último penalti y España, por fin, consigue el pase a semifinales.