España se reencuentra con la Rusia de Guus Hiddink, una selección que cambió su cara con el regreso del 'mago' Arshavin, y que representa el último peldaño hacia la gloria de la 'roja', en las últimas horas de Luis Aragonés como seleccionador.
Superada la fatídica barrera de cuartos de final. Enterrados los miedos. Con Italia por el camino. España avanza con paso firme en la Eurocopa. Su próximo reto son las semifinales, donde se cruza una selección rusa, totalmente diferente a la que salió goleada (4-1) en el estreno en la competición.
El manejo de los tan manoseados 'códigos de Luis' no han distraído en un solo momento a los jugadores de su objetivo. Enfocan el título con fe. Pertenecen a una generación que no tiene miedos, que olvida el pasado y confía en sus posibilidades de éxito.
A España, por encima de todo, le preocupa la condición física de Rusia. Su contragolpe es una pieza clave. Con la base del Zenit, Rusia ha enamorado al viejo continente con su fútbol. Sin embargo, Llega a la semifinal con bajas. No jugarán por sanción ni Kolodin en defensa, ni Torbinski en la media.