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Venus vuelve a conquistar Wimbledon



Pues no hubo arreglo familiar. Mucho se había escrito la víspera de la final femenina sobre unas declaraciones de Dementieva, semifinalista frente a Venus, que insinuaban la posibilidad de que el partido entre las dos hermanas quedara sellado en el hogar de las estadounidenses.

Serena y Venus se gritaron y se golpearon durante casi dos horas hasta que una de las dos se acabó por rendir. Richard Williams, el padre y entrenador de los dos prodigios, afirmó que se marchaba para Estados Unidos, que no le gustaba ver jugar a sus hijas entre ellas. "Es como verlas pelearse en el salón". Y sí, se refería a algo muy parecido a lo de hoy.

Las dos hermanas firmaron una gran final de Wimbledon. No se dieron a largos peloteos -los que hubo, espectaculares- y jugaron un buen puñado de bolas cortas: saque potente, subidas a la red o golpes ganadores a mitad de la pista, aplausos sinceros y a por otro punto. Lo cual devuelve Wimbledon a su esencia, algo que agradeció el público de la Pista Central.

El primer set ha estado lleno de alternativas. Serena comenzó el partido más centrada y pronto rompió el saque de Venus, que no encontraba su juego. Poco a poco, la mayor de las Williams consigue igualar el set y tras un juego maratoniano consigue llevarse el pimer tanteo por 7-5.

En el segundo más de lo mismo; alternativas constantes, golpes sólidos y calidad a raudales. La igualdad se mantuvo hasta el final y Venus acabó adjudicándose el triunfo al resto. Serena sacaba para el cinco iguales pero no pudo con la potencia de su hermana, que es la auténtica reina de Wimbledon.