El Real Madrid ha conseguido su liga numero 31 de una manera apoteósica. El partido frente al Osasuna se presentaba dificil y las condiciones que se sucedieron a lo largo del encuentro, convirtieron este choque en una cuestión de lucha, raza y entrega.
En una primera parte de garra y fuerza, los dos equipos trataban de presionar al rival para que no tuviera el esférico de una manera cómoda, sin embargo esta constante presión no tuvo frutos ni para los navarros ni para los merengues, puesto que al descanso el marcador reflejaba un empate a cero.
La segunda parte comenzó muy mal para los blancos. Cannavaro se olvidó de su veteranía y en el segundo 16 veía la segunda tarjeta amarilla que le mandaba a la caseta y el partido se tornaba de color 'rojillo'.
En el minuto 76, y ante el dominio madridista, Gabriel Heinze comete un penalti estúpido que Puñal se encargaba de materializar; parecía que el alirón tenía que esperar.
Nada más lejos de la realidad. En tres minutos gloriosos para los blancos, Robben de cabeza y el 'pipita' Higuain de una extraordinaria y potentísima volea rubricaban una remontada que valía una liga. Una más para los blancos que la quinta del buitre no repetía título liguero.