El hincha danés que agredió al arbitro Herbert Fandel y que provocó la suspensión del Dinamarca-Suecia, ha sido puesto en libertad tras declarar ante el juez, sospechoso de comportamiento violento. En su confesión, se declaró inocente y dijo no recordar nada del incidente, porque había bebido unas 20 cervezas antes y durante el partido.
Lo sucedido en los últimos minutos acapara gran parte de la atención frente al mero análisis futbolístico de un partido en que Dinamarca logró remontar un 0-3 adverso y parecía capaz de marcar el gol del triunfo. La policía danesa detuvo después del encuentro a 32 aficionados, 22 daneses y el resto suecos, en los alrededores del estadio y en el centro de Copenhague por pelearse, protagonizar actos vandálicos y por desobedecer a la policía.