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Campeón con cara de bueno


Álvaro Bautista ha conseguido acabar con todo eso y a punto de cumplir los 22 años ha hecho realidad su sueño de ser campeón del mundo. Pero quizá aún no sea consciente de que hace tiempo que había logrado algo mucho más difícil, como es contar con el cariño de todo el mundo. Su rostro angelical le da un aspecto aniñado que le permite tener la apariencia del hijo que todas las madres desearían tener.

Ese hermano pequeño que despierta ternura a pesar del chispeo de travesura que desprenden sus grandes ojos azules en una mirada que sus rivales han aprendido a temer. Porque a Álvaro no le han hecho falta las órdenes de equipo para dejar claro que este título era suyo. En el 'paddock' a Alvarito se le quiere desde hace mucho tiempo, pero ahora además se ha ganado el respeto que da un título del mundo.

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