Se acabó el sueño. Después de una Eurocopa de ensueño, tres años en la élite, y un gran Mundial, Cristiano Ronaldo ha dado un paso al frente y se ha proclamado como uno de los mejores extremos del mundo. Alemania, y el Mundial de Alemania 2006, ha sido su escaparate. Portugal no jugará la final, pero las grandes sensaciones que ha mostrado no se olvidarán fácilmente.
Llegó en pleno debate sobre sus regates inútiles y adornos estériles durante los partidos y se marchará tras presentarse como el extremo incisivo y eficaz que los aficionados del Manchester United conocen. Cristiano Ronaldo, con permiso de Luis Figo, se marcha de la gran cita mundialista como el gran referente de su selección. Y eso es mucho decir.
Jóvenes y sobradamente preparados: