Los aficionados del club blanquiverde pudieron ver desde muy temprano las evoluciones de Cristiano en Lisboa. Fue tal su crecimiento futbolístico que en octubre de 2002, cuando contaba diecisiete años, le llegó la hora del debut en la Superliga lusa. Desde que disputara aquellos primeros noventa minutos, Cristiano Ronaldo nunca más desaparecería del once titular. Un equipo que pasaría a la historia de la entidad por recuperar un título que se le resistía desde hacía diez años.
Durante la pretemporada siguiente, el Sporting de Lisboa se enfrentó en un amistoso a un Manchester United que estaba a punto de vender a David Beckham al Real Madrid. La exhibición de técnica y velocidad convenció tanto a los integrantes de la plantilla de los devils como a su entrenador, Sir Alex Ferguson, quien se encaprichó de su fichaje. Más de dieciocho millones de euros después, el espigado Cristiano Ronaldo aterrizaba en Manchester.
Jóvenes y sobradamente preparados: