Fernando Torres era el principal reclamo de un equipo en reconstrucción. La joven estrella cargó con la responsibilidad y ese primer año en Primera anotó trece goles de la mano del Sabio de Hortaleza. De aquella temporada, Torres se queda con su actuación ante el Deportivo y Barcelona, "dos partidos que de alguna forma marcaron mi carrera como futbolista porque sentí que la afición comenzó a creer en mi juego y en mí".
A pesar de gozar de la confianza de la grada, las cosas nunca han terminado cuajar en la gran familia rojiblanca. En la temporada 2003-2004, con Gregorio Manzano en el banquillo, Torres anotó veinte goles que tampoco fueron suficientes para alcanzar el sueño de Europa. La historia se repetiría al año siguiente con César Ferrando a los mandos. La irregularidad del equipo afectó a un delantero que con todo, fue el jugador más destacado. Sin embargo, sus dieciséis tantos fueron insuficientes para frenar una caída libre que dio con el técnico manchego en la calle. Torres ya sabía que defender la camiseta rojiblanca no iba a ser un asunto sencillo, aunque por fin había madurado como jugador.
Jóvenes y sobradamente preparados..: