Que el Madrid es el líder de la Liga, se nota en el ambiente. Las celebraciones en cada entrenamiento se suceden día tras día. Así lo reflejan las sonrisas y los juegos que, como en el caso del argentino Higuaín, asoman tras cada victoria, sobre todo si es partícipe de ella, aunque sólo sean unos minutos. Su particular lucha contra el banquillo continúa día a día.
Parece ser que la armonía vuelve a habitar en la casa blanca y es que, las victorias, dejan buen sabor de boca, pero, para qué negarlo, también un mal juego. Minutos y gol, la combinación perfecta para demostrarle a Schuster que el "niño", puede jugar con y como los grandes.
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