Tardó en llegar el primer gol de Higuaín en casa, pero ante el Espanyol el 'Pipita' no falló y en el último metro y remató un partido histórico (4-3) que se le había puesto muy cuesta arriba al Madrid y al madridismo. En una acción marcada por la entrega, la fe y la calidad, el ex de River marcó la diferencia.
El tanto del argentino en los últimos minutos puso fin a una noche de angustia y acentuó la piña en la que se ha convertido el conjunto blanco en la recta final del campeonato. Espectacular fue la comunión entre los jugadores y el público cuando el colegiado pitó el final. Fue la noche de Gonzalo.
Todo sobre el Real Madrid: