Desde muy pronto se vinculó a Doug Frost, su primer técnico y modelador de la futura estrella, y a medida que su cuerpo evolucionaba y se convertía en "acuático", Thorpe iba acumulando logro tras logro en toda las disciplinas, aunque era en el estilo libre donde más destacaba. A los 13 años ya competía para en las selecciones para los Juegos de Atlanta y posteriormente para los Mundiales de Goteborg, en ambas fracasó.
El "Torpedo" apuntaba alto y dio el salto definitivo en 1998, en su país, en los Mundiales de Perth. En los 400 metros libres y ante la otra joven promesa nacional Grant Hackett, el de Nueva Gales del Sur se convertía en el campeón del mundo más joven de la historia. Sólo era el principio, los récords mundiales comenzaron a llegar en cada competición a la que iba y dominaba las pruebas de velocidad.