Todo ello significó su explosión en Fukuoka en 2001 donde se adjudicó seis títulos, un año lleno de éxitos y en el que el olvido de su cámara de fotos le hizo volver al hotel y salvarse del atentado a las Torres Gemelas del 11-S.
Además, los oros compensaron el disgusto de un año antes cuando en los Juegos de Sydney y ante su público, el holandés Pieter Van de Hoogenband, uno de sus grandes rivales, le arrebató la gloria olímpica en los 200 libres, produciendo una de las mayores sorpresas de la cita.