De Maxi se pueden destacar muchas virtudes: su pegada, su pundonor, su jerarquía, su clase... pero por encima de todas ellas la que mejor le define es su oportunismo. Que el partido está atascado y sin visos de ser resuelto, llamen a Maxi para que lo arregle. El argentino tiene solución para todo.
La tuvo para superar su primer año en Barcelona, la tuvo para ir abriéndose paso en la 'Albiceleste' hasta llegar al Mundial de Alemania 2006 y la está teniendo este año para empujar a los colchoneros hasta el puesto que les corresponde: la Liga de Campeones. Su esfuerzo no puede quedarse sin premio así que, rojiblancos, vayan festejando...
Ché, qué bueno que llegaron...: