En el PSV, cuna de grandes goleadores como Romario, Ronaldo o Kezman, Ruud respondió a la inversión inicial del club de la única manera que había aprendido: con goles. En su primer año, los aficionados gritaron a su lado los 31 goles que le convirtieron en el segundo máximo goleador europeo de la temporada 98/99 y que le valieron para convertirse en el Futbolista Holandés del año.
La temporada siguiente, cuando ya estaba a un paso de ser transferido al Manchester United, fue igual de exitosa. Sólo una dura lesión de rodilla, la misma que truncó su paso al club inglés, cortó su evolución. Con todo, se apuntó 29 tantos y dejó la sensación de estar llamado a llegar a un grande. Era cuestión de tiempo... y de recuperarse.
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