Se fue aquella niña que decidió dar el salto al circuito femenino a los trece años, junto a Gabriela Sabatini y Mary Jo Fernández, el trío llamado a desbancar a las tenistas que dominaban entonces, Chris Evert y Martina Navratilova.
La alemana tardó poco en sacar la licenciatura. En 1986, sus victorias frente a Navratilova, tanto en tierra como en el cemento de Cayo Vizcaíno, donde se impuso además en la final a Evert, le otorgaron la categoría de estrella.
El tenis les convierte en mitos: