En el año 2003, una joven tenista de Belgrado decidió lanzarse al circuito profesional disputando su primer torneo en la elite. Pocos años después, esa promesa es toda una realidad, un icono en su país y una de las mujeres más sexs y triunfadoras de la WTA.
Después de llegar a la final de Roland Garros, ya no hay nadie que dude de la maestría de la serbia, que promete un interesante duelo con la rusa Maria Sharapova tanto dentro como fuera de las canchas.
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