Ana Ivanovic comenzó a jugar al tenis cuando sólo tenía 5 años, después de ver a Monica Seles en acción y quedarse prendada de su juego. Lo primero que hizo fue apuntar el número de teléfono de una escuela tenística y rogar a sus padres que llamaran para apuntarla.
Tras recibir como regalo de cumpleaños una raqueta, la serbia no paró de entrenar hasta llegar a estar con las mejores. Y esa tenacidad ha tenido su recompensa.
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