Con 11 años viajaba a Florida para prepararse en la escuela de Nick Bolletierri, el entrenador que la catapultó. Con 14 años de edad ganó el Campeonato de Europa y en 1995 era la número 1 del ránking mundial júnior.
Era sólo cuestión de tiempo que la niña que lo ganaba todo, la número uno, diera el salto a la categoría profesional: la WTA. Este se produjo en octubre de 1995 y su llegada causó el alboroto general.