Aunque su primer gran título lo levantó en Bogotá, fue el abierto de Acapulco 2005 el que supuso un punto de inflexión en su carrera. Allí, en tierras mexicanas, asentó las buenas sensaciones dejadas en Colombia y levantó el título más difícil del tenista: el segundo.
Por si esto fuera poco, en el paraíso de Acapulco conoció al tenista que hoy ocupa su corazón, el español Carlos Moyá. Ahora sí, su vida comenzaba a asentarse.
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