Flavia Pennetta empezó a jugar al tenis desde muy pequeña. Su padre Oronzo, gran aficionado al tenis como su madre y su hermana mayor, le dio una raqueta a los cinco años y desde entonces ya nunca la soltó.
Quizá por empezar desde tan joven se puede explicar que Flavia maneje con soltura ambas manos y que sea, además de una prometedora jugadora de tenis, una gran aficionada al deporte que practica.
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