Con el marcador empatado a un set, Rafael Nadal sacó a relucir lo mejor de su juego y acabó decantando la balanza a su favor. Ganó el tercero por 6-4 y sacó al suizo del partido, multiplicando su número de errores no forzados.
En el cuarto y último, uno y otro tenista echaron el resto, y la final se decidió en un precioso y emocionante tie break. Ahí estuvo Nadal más final y se coronó por segundo año consecutivo.