Llegaba Nadal a París igualado con Guillermo Vilas con 53 victorias consecutivas sobre la arcilla roja y no desaprovechó su ocasión de superarlo. Una victoria que llegó ante Robin Soderling, número 50 del mundo al que se impuso por 6-2, 7-5 y 6-1 en dos horas y ocho minutos, y que contó con un testigo de excepción en la figura de Guillermo Vilas, su predecesor en esta clasificación.
Soderling era el primer tenista sueco al que se medía Nadal en sus últimos 54 encuentros sobre tierra batida. Amparado en la escuela nórdica quiso buscar el "milagro" en forma de victoria, algo que no había conseguido en los últimos meses ni españoles, ni argentinos ni el propio Roger Federer, número uno del mundo.