
No es un calificativo puesto a la ligera ni tampoco una exageración. Cesc Fábregas (Arenys de Mar, Barcelona, 4 de mayo de 1987) es "San Hero" porque fue el héroe del Arsenal en San Siro.
VMT -08:38:14 - 06/03/2008
Porque su espléndido gol sirvió para que el conjunto londinense derrumbase a un caduco Milán y porque es el líder de este equipo que paradójicamente juega a las mil maravillas ahora que no está Thierry Henry.
Él sigue siendo el mismo, quizá más maduro y hombretón si cabe. No niega que le agrada tanto reconocimiento, pero mantiene la cabeza firme. Al borde de los 21 años, es una estrella consagrada en la "Premier League" y el foco de este Arsenal rejuvenecido que apunta a cotas muy altas, tanto como la de Moscú el 21 de mayo. En Londres ya se creen que el Arsenal puede ganar la Liga de Campeones, cuya final se disputa en la capital rusa. "Nosotros no tenemos 25 internacionales como el Chelsea, por lo que nunca podríamos tener como objetivo ganar los cuatro torneos, pero todavía estamos en carrera para obtener los dos más importantes -Liga y "Champions"-, apunta el personaje.
Un día después de la consagración de Cesc en el Giuseppe Meazza, si es que no lo estaba ya, la siempre especial prensa inglesa se rendía ante el centrocampista catalán. Al "San Hero" del "The Sun" se le unen tantos adjetivos como cualidades tiene Cesc. El "Daily Mirror" reflejaba su excelente partido señalándole como el claro líder del equipo tras destrozar el centro de campo del equipo milanista -con Gattuso y Ambrosini como perros de presa-, más o menos lo mismo que el "Telegraph" o el "The Guardian", que titulaba así su crónica: "Fábregas sacude San Siro". "En la noche de las estrellas, el que más brilló fue Fábregas", sostiene "The Sun".
El principal protagonista del conjunto de Arsene Wenger, embobado con el español, es el balón, y nadie se lleva mejor con él que Cesc. Lo mueve a su antojo, le da rapidez y lo guarda cuando no lo ve claro. No hay jugada que no pase por sus pies y sus compañeros siempre le tienen como referencia. Además, se ha prodigado en lo físico y llega a todas partes, sin amilanarse cuando toca meter la pierna. Tiene números para ser el medio ideal y en Barcelona todavía se tiran de los pelos. No es de extrañar que suspiren por repatriarle.
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