
Después de tanta vacilación y cábala periodística, el "9" salió bastante enchufado. Como si hubiese recibido un tirón de orejas.
Vocento VMT -10:32:34 - 09/03/2006
López Caro entregó a Ronaldo una de las camisetas titulares en la charla técnica previa. El Real Madrid recuperaba a su único delantero centro nato en la plantilla para una noche tan decisiva. Después de tanta vacilación y cábala periodística, el "9" salió bastante enchufado. Como si hubiese recibido un tirón de orejas. En el minuto dos, en la primera ocasión clara del partido, remató de cabeza un centro de Beckham que obligó a Lehman a mandar el balón a saque de esquina.
Pocos minutos más tarde, en una arrancada desde la media punta, apoyado en una pared con Zidane, fue detenido en falta en la media luna de la frontal por un rival. El árbitro no lo entendió así. Siguió asomándose al área del Arsenal en un franco pase en profundidad que desbarató Gilberto Silva en una acción felina. El banquillo del Madrid pidió penalti, pero no hubo tal gesto sancionable.
Esos detalles tempraneros hizo pensar que Ronaldo se desquitaría de las críticas que ha recibido en los últimos días. Que acertaría en la siguiente. Pero esa nueva oportunidad no llegó en la primera parte porque el Madrid se vio superado por el conjunto inglés.
López Caro entregó a Ronaldo una de las camisetas titulares en la charla técnica previa. El Real Madrid recuperaba a su único delantero centro nato en la plantilla para una noche tan decisiva. Después de tanta vacilación y cábala periodística, el "9" salió bastante enchufado. Como si hubiese recibido un tirón de orejas. En el minuto dos, en la primera ocasión clara del partido, remató de cabeza un centro de Beckham que obligó a Lehman a mandar el balón a saque de esquina.
Pocos minutos más tarde, en una arrancada desde la media punta, apoyado en una pared con Zidane, fue detenido en falta en la media luna de la frontal por un rival. El árbitro no lo entendió así. Siguió asomándose al área del Arsenal en un franco pase en profundidad que desbarató Gilberto Silva en una acción felina. El banquillo del Madrid pidió penalti, pero no hubo tal gesto sancionable.
Esos detalles tempraneros hizo pensar que Ronaldo se desquitaría de las críticas que ha recibido en los últimos días. Que acertaría en la siguiente. Pero esa nueva oportunidad no llegó en la primera parte porque el Madrid se vio superado por el conjunto inglés.
El brasileño, harto de aburrirse entre las torres rivales, decidió retrasar su posición para entrar en juego. Ver para creer. El Madrid necesitaba un gol y su mejor artillero se empleaba en tareas defensivas. Y así es imposible. Con tanto metros por delante para devorar defensas y con un estado físico precario la posibilidad de éxito es escasa. Al borde del descanso intervino en un contragolpe y llegó al área de Lehman desfondado y desorientado. Resultado: otra pérdida de balón y una sensación de impotencia terrible.
En la segunda parte, no cambió su vida. Bueno, algo sí, pero a peor. El Madrid optó en muchas fases por el juego directo, con muchos pelotazos, y en esa faceta el brasileño se transforma en un fantasma. Penó en la tupida defensa inglesa y acabó rodeado de compañeros. Una montonera en la habitualmente no rasca ni bola.
Y así fue. Ronaldo acabó rendido, desolado, ofuscado, resoplando y maltratado por una defensa que no dio ningún tipo de concesión. Con los cambios se fue alejando del área y en su acción más vistosa le vimos sacando de banda???? en plena oleada ofensiva o defendiendo la enésima galopada de Henry. Un papel nada acorde para el que le habían encomendado.
El delantero comenzó bien el partido con dos acciones de peligro, pero acabó perdido en la maraña defensiva que montó el Arsenal en la segunda mitad. Terminó ofuscado y desolado
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