
Al camerunés, que no estará en el escaparate del Mundial, sólo le queda el aliciente europeo.
VMT -08:42:26 - 16/05/2006
Cobra especial importancia un nombre propio en las filas del Barcelona cuando tan sólo queda un día para la disputa de la gran final. Ronaldinho está en boca de todos y es el astro azulgrana, la referencia, el guía de un equipo que necesita de su magia para mantenerse un peldaño por encima. Es normal que el brasileño esté llamado a ser el nuevo Koeman, ídolo eterno entre la parroquia catalana después de su trallazo de Wembley, mas no hay que olvidar la figura de un hombre clave en el esquema del Barça: Samuel Eto"o.
Nadie está más motivado que el camerunés. Básicamente porque para él es el partido del año, seguramente el último que dispute durante el presente curso -queda la última jornada contra el Athletic el próximo sábado, pero su participación estará condicionada por el duelo de mañana y por si Villa marca hoy con el Valencia y le priva del «Pichichi»- . Eto"o no estará en el escaparate de Alemania por culpa de un maldito penalti fallado por Wome en el último minuto, con lo que ganar en París es la mejor recompensa ante tal desastre.
Prometió superar las cifras de la temporada pasada y ha cumplido: 25 tantos en la Liga y cinco en la «Champions». Eto"o es un ganador nato, tenaz y perseverante hasta que logra su meta. Tiene hambre de títulos y ha dejado aparcada su obsesión con el gol para trabajar en equipo. O al menos eso dice: «Somos los que marcamos más en Europa, algo quiere decir. Ya buscaremos soluciones para superar a Lehmann. Si me amarga a mí la noche, que no se la amargue a Ronaldinho, Giuly, Larsson o Deco. Si Víctor Valdés sube en un córner y marca, ya me vale. Lo más importante es meter un gol, da igual quién lo meta, y no encajar. Y, si recibimos uno, marcar dos o tres, lo único que me importa es ganar».
Normal. La Liga y la Supercopa de España no le bastan a Eto"o, y menos después de quedarse fuera del Mundial y de perder toda opción al título en la Copa de África al marrar él mismo el penalti decisivo en la tanda contra Costa de Marfil -dice que no tendría problemas en chutar uno en París si es necesario, «incluso dos o tres»-. De todos modos, no quiere añadirse presión ante la cita de mañana: «El partido más importante siempre está por llegar. Si un día estoy muy enfermo, ese será el verdadero partido de mi vida para recuperar mi salud. El fútbol no es más que un juego, aunque es verdad que mueve muchas pasiones. A veces tenemos que sacar lágrimas por perder, pero sigue siendo eso, un juego. No hay que obsesionarse, insisto. Hay que ir a ganar sin más».
Apenas recuerda aquel partido memorable del 20 de mayo de 1992 en el que se logró la única Copa de Europa del club -«mi madre aún me estaba dando pecho»-, pero quiere pertenecer a la historia de esta entidad. Y él se sabe importante en París.
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bueno soy de honduras y me dio mucho gusto q el barcelona salio cmpeon no hay equipo q le haguante q viva el barcelona viva
carajo por que no hacen jugar a ronaldinho como centrodelantero y a etoo como delantero junto a messi