
El Valencia demostró al Inter que también sabe jugar con oficio. Villa y Silva marcaron sendos goles que mostraban a los milaneses las credenciales del conjunto levantino.
VMT -23:16:56 - 21/02/2007
El asturiano marcó una falta desde 30 metros que sorteó la barrera por el costado y a la que Julio César no pudo hacer nada; por su parte, el canario anotó una volea desde fuera del área entre un mar de piernas. Era la culminación de un partido que el Valencia empezó de menos a más. El Inter estaba a gusto con el Valencia. Cada vez que se enfrentaban, los lombardos salían beneficiados. Pero apareció David Villa para fastidiar todos los planes de los italianos.
Hasta el golazo del asturiano, muy parecido al que hace muchos años marcó el barcelonista Ronald Koeman marcó en La Romareda o Roberto Carlos contra Francia, el guión se estaba cumpliendo. El Inter defendía a la perfección. Su centro del campo robaba el balón con una facilidad pasmosa, favorecido por las dos amarillas de Marchena y Albelda, y salía al contragolpe en unas jugadas de manual. Lo tenían muy claro. Salir con rapidez, balón a las bandas y colgar centros porque el Valencia era un colador por arriba. No despejaba en condiciones nada, una auténtica bendición para Ibrahimovic.
El sueco tuvo su primera oportunidad cuando Cañizares despejó un balón en su espalda y Albiol la sacó cerca de la línea; la segunda que tuvo, la mandó al palo ante la cantada del portero "ché"; y la tercera fue a gol. Cambiasso se aprovechó de un rechace en fuera de juego y marcó. El Valencia estaba perdido en ataque. Sólo se limitaba a aguantar el juego contrario, sin ninguna presencia en el área de Julio César. Sólo unos disparos lejanos de Villa y Angulo fueron el bagaje en un triste primer tiempo.
El gol del ex madridista dejaba la eliminatoria abierta. No aseguraba el pase a los cuartos de final y todavía quedaba la vuelta en Mestalla. Eso, o algo parecido, les dijo Quique Sánchez Flores a sus pupilos que, cuando salieron de la caseta, eran otros. Los valencianistas se quitaron los miedos y recuperaron la personalidad perdida. Aguantaron las embestidas de los interistas y cerraron huecos, aunque no lograban llegar a la portería contraria. Allí sólo se encontraba David Villa, que se peleaba con los centrales. No encontraba puerta, pero sí una falta a 30 metros. El asturiano marcó de forma magistral. El Valencia buscó el segundo gol, pero se encontró con otro tanto del Inter en una gran jugada al primer toque. Pero los "ché estaban cabezones. Querían llevarse el mejor resultado posible y Silva, al que golpearon por todos los lados, ponía a su equipo cerca de los cuartos.
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