
El técnico se muestra enigmático sobre la portería: "En cada partido sacamos conclusiones positivas y negativas".
VMT -08:09:58 - 25/10/2007
Quique también vio a un Valencia inferior sobre el campo. El Rosenborg llevó la manija del partido y supo imponerse a pesar de ceder la pelota al equipo español. Además, sus dos tantos vinieron a raíz de dos despistes del Valencia. "Hemos tenido más la pelota y la posesión, pero en zonas muy frías. Ahí ha estado la complicación. Y en los dos goles podríamos haber hecho más", afirmó el técnico.
Quique no esperaba que el partido se desarrollase de esa forma. El entrenador se encontró con un Rosenborg potente. "En general se mostraron muy fuertes, fueron más dinámicos, nos interrumpieron. La estrategia les salió a ellos mejor que a nosotros. Si el Rosenborg ganó es porque estuvo mejor que nosotros", añadió.
Tal y como evolucionaba el encuentro, Quique tenía claro que al primer equipo que marcase un gol se le pondría todo de cara. Y así fue. El conjunto noruego abrió la lata y finalmente se llevó los tres puntos. "El Rosenborg ha estado muy metido en el partido, se ha sentido más cómodo que nosotros y, sobre todo, ha sido el equipo que ha marcado primero. Era muy importante quién marcara antes", reconoció.
El conjunto blanquinegro no fue capaz de adueñarse del partido, aunque el entrenador había planteado un choque muy diferente. "En este tipo de partidos intentamos tener el control. Cada zona del campo nos ha costado un mundo ganarla. En la segunda parte mejoramos nuestra posición en el campo, pero nos metieron un gol", explicó Quique.
El Valencia se mostró desde el principio como un cuadro inofensivo. Únicamente Joaquín llevó algo de peligro al área rival, y fue durante el tiempo de descuento cuando los de Quique mostraron sus armas. "Los dos buenos centros que hemos sacado han sido al final. Uno de Silva y otro de Joaquín", señaló.
Un triunfo ayer hubiera supuesto la séptima victoria consecutiva fuera de casa. Pero Quique vio como la racha se rompía. Sin embargo, eso no preocupa al técnico. Es más, no considera que la derrota de ayer supusiera una decepción. "Es un resultado que no esperábamos pero cuando salieron estos equipos en el sorteo no pensaba que en la tercera jornada fuera a estar todo decidido", apuntó Quique, quien no quiso dar más gravedad al pinchazo.
Su mente ahora está puesta en ganar los dos próximos partidos de Champions. Ambos, en Mestalla. Si eso ocurre, Quique no ve problemas para alcanzar los octavos de final. "Seguimos dependiendo de los dos partidos en casa ante el Rosenborg y el Schalke 04. Los cálculos son que ganando los dos de casa también podríamos estar clasificados antes de visitar al Chelsea. Yo tengo la obligación de ser optimista", manifestó el técnico.
Por otro lado, Quique no dudo en ningún momento de la entrega de sus jugadores. "Me gustaría que cada vez que perdemos no se piense que es la actitud, el equipo se esforzó pero se encontró con un rival que alcanzó el gol antes que nosotros", explicó.
Cañizares fue uno de los protagonistas ayer, ya que estuvo otra vez desacertado. Y no quiso dar la cara. Aunque el club anunció su comparecencia tras el partido, el manchego se negó a hablar. Ahora Quique deberá decidir sobre quién ocupa el arco ante el Sevilla, ya que quitó a Hildebrand en su mejor momento de forma para confiar en el internacional español. "Cada vez que acaba un partidos sacamos las conclusiones positivas y negativas", señaló el entrenador sobre Cañizares.
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