
Su Tottenham ha ganado tres partidos de la Premier desde que su "genio" lo guió a una Copa de la Liga.
VMT -08:07:19 - 07/10/2008
Primero, las buenas noticias. Tal como están las cosas, es probable que la Premier no sea tan rica mientras el mundo entra en una recesión, porque puede sufrir los astronómicos derechos de televisión pagados por Sky y es posible también que la gente tenga menos dinero para pagar las carísimas entradas del fútbol.
¿Qué hacer entonces? Esperar que venga un hiperbillonario ruso o de Dubai que quiera gastarse la calderilla en futbolistas, como les ha ocurrido a Chelsea o Manchester City. Pero hay que elegir bien. Al West Ham en el que ha caído el neófito y angelical Zola se le ha hundido ya el negocio que patrocina la camiseta y, este lunes, los propietarios del club.
Ahora, las malas noticias. Todo puede empeorar, como sabe Juande Ramos. La hinchada inglesa analiza presupuestos y gestión y es muy apasionada. El domingo, por ejemplo, en White Hart Lane, animó a su equipo hasta el minuto 90. Pero un entrenador sabe que ha perdido el favor de los hinchas cuando le cantan: "¡No sabes lo que estás haciendo!".
Ocurrió hace ocho días en Fratton Park. El Portsmouth ganaba ya dos a cero y Ramos sustituyó a la estrella rusa que llegó el 30 de agosto, Pavlyuchenko, por Bent, que era hace un año el cuarto delantero del equipo, por detrás de Defoe, Keane y Berbatov, todos vendidos desde que llegó el entrenador español.
Tras la derrota en Portsmouth, la gente anotó que el Tottenham no había comenzado tan mal desde los años 50. Pero la marca empeora, porque el domingo perdió en casa frente al recién ascendido Hull. La habitual estampa seria del manchego se ha tornado ahora en un rictus sufriente, con ojos atemorizados.
El primer problema es que un año después de llegar a Londres declarando que su sonada traición al Sevilla sólo podía justificarse porque el reclamo era su sueño de la veloz Premier, Ramos habla muy mal el inglés. Gustavo Poyet es su marioneta en las entrevistas en televisión y sus conferencias de prensa son escuetas. Cuando uno está acosado, esa ausencia parece aún peor.
¿Se entiende con los jugadores? Él dice que perfectamente, pero los críticos han subrayado la diferencia entre un Phil Brown, entrenador del Hull, al que le sólo le falta salir a rematar los córners, y un Ramos marmóreo, que sólo de cuando en cuando se comunica con sus jugadores mediante gestos que parecen transmitir cosas simples, como ensanchar el campo.
Destrucciones
En la segunda parte, Ramos sustituyó a Gunter, su lateral derecho, por Bentley, un astuto y elegante internacional inglés por el que pagó en el verano más de 20 millones de euros. No se oyeron los coros de desesperada rechifla que acompañaron al cambio de hace ocho días, porque los "Spurs" apretaban y la gente estaba con el equipo.
Pero, tras la derrota de un equipo que empujó pero que no parece tener personalidad o estilo, la gente hace las cuentas. El entrenador que sustituyó al holandés Martin Jol -que no sólo hablaba perfectamente inglés, sino que jugó como futbolista en la máxima división inglesa- para meter al Tottenham entre los cuatro primeros de la Premier, ha ganado tres partidos de la competición desde que ganó la Copa de la Liga.
Lograr aquella copa llevó a la celebración de Ramos como un genio, aunque él mismo parecía reconocer que estaba jugando con lo dejado por Jol, adelgazado con la dieta adecuada por su preparador físico, Marcos Álvarez. Hasta el final de la temporada, el equipo se dejó llevar sin ambición de ningún tipo. Y, en el verano, llegó la hora de la verdad.
¿Qué iba a construir Ramos? Lo más notable ha sido la destrucción. En primer lugar, de la pareja Keane-Berbatov. Marcaron 46 de los 57 goles del Tottenham en la 2006-07 y 44 de los 66 en la 2007-08. Se fue también el francés Malbranque, que está recorriendo la Premier dejando por donde va la estampa de un gran centrocampista.
Ramos paga una pésima gestión de las compraventas del verano por los gestores del club -"Todos somos culpables", dice en su diplomático y vacilante inglés en los últimos días- las consecuencias de la aparente blandura general o incoherencia del equipo que ha formado, y la falta de liderazgo.
Para rematar el cuadro de la coyuntura de Ramos, dos datos. Es el sexto entrenador de esta directiva en siete años. Y Martin Jol, el hombre al que sustituyó y que era muy querido por la hinchada, entrena al Hamburgo, líder de la Bundesliga.
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