
El entrenador del Valencia olvida los experimentos tácticos y empieza a dar continuidad a un equipo que ya sabe lo que quiere.
VMT -11:38:43 - 05/02/2008
Koeman acierta con la tecla. Su equipo ha enfilado la pista para el despegue. Ni quiere ni puede ni debe sacar pecho por la victoria en Zorrilla, pero por dentro debe estar como unas castañuelas. Tres meses sin ganar se hace una eternidad y regresar de Castilla con el rabo entrepiernas hubiera sido un palo muy difícil de digerir.
Apenas Koeman llegó a Valencia aseguró que es entrenador de pocos cambios, que no le van las rotaciones. Palabras y más palabras, porque desde aquel momento el técnico holandés todavía no ha repetido un once, aunque eso sí, ha empezado a revelar sus intenciones.
El trabajo en privado ha servido para solucionar errores tácticos. Sobre todo desajustes defensivos y deficiencias en ataque porque en los últimos nueve partidos el equipo había marcado dos goles y había encajado catorce.
Koeman ya ha dado con los mimbres. O lo parece. El alemán Hildebrand ha demostrado sus cualidades en la portería. Delante de él Albiol y Helguera son fijos en el centro de la zaga, y mientras en derecha han rivalizado Caneira y Arizmendi, el italiano Moretti es el dueño de la banda izquierda.
En el medio campo el buen tono de Marchena y Maduro se combina perfectamente con un Banega que necesita tiempo, aunque con Silva en el dique seco tiene la plaza asegurada para completar el trío. Baraja está lesionado y Edu y Sunny para Koeman no son más que alternativas.
En el extremo derecho Joaquín no tiene rival, como debería ocurrir en la otra parte si Vicente estuviera en plena forma. Pero igual que Arizmendi ha aprovechado las oportunidades de reemplazar al gaditano, Mata no ha dejado pasar la suya, con el de Benicalap en la enfermería.
En cuanto a la punta de ataque, no hay dudas. Villa goza de la confianza de Koeman porque además Morientes no acaba de salir del bache y Zigic es la tercera opción.
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