
El elgoibarrés estuvo espléndido y marcó los dos goles del primer triunfo en San Mamés, lo que permite a los rojiblancos acercarse a la zona templada de la tabla.
VMT -09:25:28 - 05/11/2007
En un club tan apegado a la historia como el Athletic, un jugador como Joseba Etxeberria, que anoche cumplió su partido 400 en Liga, recibe tratamiento de leyenda viva. Partidos como el de anoche idealizan aún más la figura de un futbolista que es el prototipo de lo que desea la grada, comprometido y siempre batallador. Por algo sólo cuatro jugadores, los grandísimos Orue, Piru Gainza, Txetxu Rojo e Iribar, han vestido más veces la camiseta rojiblanca que él.
El elgoibarrés llegó como delantero, pero a partir de la llegada de Luis Fernández fue reconvertido en interior derecho. Vivió malos momentos en los últimos años. Perdió velocidad y capacidad de desborde, lo que le costó estar tres años y medio sin marcar en San Mamés. Pero Etxeberria siempre ha sido un jugador admirable, tan dispuesto a dar la cara por Llorente, como hizo esta semana, como de enseñar a los demás cómo hay que aprovechar la inteligencia y el oficio para sacar provecho de cualquier circunstancia.
Sucedió que uno de los planes con los que llegó Caparrós a Bilbao era sacar chispas de nuevo a Etxeberria, convencido de que donde más vale es como delantero, donde le colocó de nuevo. Partidos como el de anoche revelan que ha acertado de pleno. Se acabó el run run de su falta de gol. Ante el Almería ya logró marcar. Anoche lo hizo por partida doble, con un rendimiento que le permite mantener su jerarquía en la plantilla, pese a que ésta ha sido mejorada y ampliada.
Sus tantos ante el Recreativo tienen un valor de oro para los rojiblancos, que llegaron a San Mamés con el riesgo de caer en descenso y abandonaron el campo muy cerca de la zona tranquila de la clasificación, con un colchón de cuatro puntos sobre el descenso.
Fue el mejor partido del Athletic, aunque este equipo necesita crear diez ocasiones para marcar. Ya desde el arranque se vio la presentación más explosiva del ejercicio. Los andaluces plantearon una defensa muy adelantada, pero cometieron el error de no presionar a los medios centros de Caparrós. Aliviado por la situación, Orbaiz detectó el agujero inmediatamente y comenzó a lanzar un repertorio de balones largos a la espalda de la retaguardia.
En siete minutos, el Athletic construyó tres ocasiones clamorosas, como un penalti de Sorrentino a Aduriz que Clos Gómez pasó por alto o dos remates peligrosos del mismo delantero o de Susaeta.
Víctor Muñoz sabía que por ese camino no podía seguir. No le quedó más remedio que corregirse sobre la marcha. Ordenó un retroceso de diez metros de la defensa. A partir de ahí, el Athletic se encontró con serios problemas para crear peligro, aunque antes del primer gol todavía cayó otra ocasión de Gabilondo. El Athletic se retiró al descanso desconcertado, con un partido mejor jugado que nunca, pero tan mal rematado como casi siempre.
Reserva a Yeste
Pese a incluirlo en la lista por primera vez en la campaña, Caparrós reservó a Yeste, a quien guardó como recurso en caso de apuro después de cuatro meses y medio de baja por una operación de pubis. El basauritarra salió a calentar en la segunda parte y la afición lo recibió con las atronadoras ovaciones que se reservan a los salvadores.
Cuando todo el mundo comenzaba a calcular el momento en el que iba a saltar, llegó por fin la jugada que levantó el ánimo de las gradas y de un Athletic que había salido desorientado en la segunda parte. Iraola penetró por primera vez hasta el fondo y envió un magnífico centro que Etxeberria puso en la red. Estaba a pocos metros de la portería, pero no se trataba de un golpeo sencillo.
Ya enchufado, el capitán se convirtió a partir de ese momento en el jugador del partido, al punto de que brilló más que nunca. Poco después del cuarto de hora se encontró a un metro de la portería con un balón que Aduriz peleó por alto con Sorrentino y sentenció el triunfo. San Mamés le despidió en pie. Lo había hecho todo: mandar, marcar y traer sosiego.
Yeste salió a falta de un cuarto de hora, pero el partido ya estaba sentenciado. El Recreativo fue incapaz de levantarse de los dos tremendos golpes que le colocó Etxeberria, un jugador que anoche agrandó su leyenda.
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