
Será sobre las diez y media de la noche cuando se sepa si Joan Laporta, el presidente más votado de la historia del Barcelona, deja de gobernar el club de forma irremediable o acaba su mandato, con fecha de caducidad para junio de 2010.
VMT -11:48:36 - 06/07/2008
Este domingo por fin se vota la moción de censura que emprendieron en su día los socios Oriol Giralt y Christian Castellví y que se ha convertido en una batalla electoral llena de descalificativos y reproches por parte de unos y otros. Hoy se sabrá qué quiere el barcelonismo.
El socio, con la sombra de Sandro Rosell planeando en el entorno, decide después de dos años patéticos en lo deportivo y agrietado por las convulsiones sociales. Inundado el Camp Nou de pañuelos en los últimos partidos ligueros del curso 2007-08, la afición tiene la responsabilidad de escoger el camino que debe tomar la institución. Aunque no hay datos ni encuestas de por medio, Laporta tiene las de ganar, pero habrá que esperar a los resultados para saber hasta qué punto está dividido el pueblo azulgrana.
Deteriorada su imagen después de reacciones tan enérgicas como la que tuvo ante las peñas -«¡Al loro, que no estamos tan mal!»- o en el palco de Manchester, Laporta se ha encargado estas semanas de ensalzar, con lágrimas incluidas, el buen hacer de su Junta. Hoy conocerá lo que sintió José Luis Núñez hace una década.
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