
Los jugadores del Athletic se marcharon ayer de Lezama con dos días libres por delante. Atrás dejaron una semana llena de correctivos por parte de Joaquín Caparrós.
VMT -11:51:55 - 06/09/2008
La derrota ante el Almería en el estreno liguero ha hecho reflexionar al sevillano, que día tras día ha dejado entrever en los entrenamientos qué no le gustó de su equipo. Las reprimendas, siempre sosegadas, sin aspavientos, han aceptado a todas las líneas, excepto a la portería -misión delegada casi por completo a Luis Llopis, preparador de cancerberos-. Y no es que el utrerano haya aireado públicamente su enfado. Sin ir más lejos, tras el 1-3 en San Mamés el pasado domingo, resultado que dejó a la hinchada rojiblanca pálida y temiéndose lo peor, Caparrós declaró que lo visto sobre el césped no era «para preocuparse». A pesar de ese mensaje de tranquilidad, de puertas adentro, donde siempre dice el entrenador que deben arreglarse estos asuntos, el técnico ha transmitido a sus futbolistas que mucho deben cambiar las cosas, y de forma drástica, si no quieren hipotecar la tranquilidad de buena parte de la temporada, ya que por delante tienen un calendario de aúpa. A juicio de Caparrós, su escuadra tiene que aprovechar el "cómodo" arranque de Liga, con un mes de septiembre con enfrentamientos ante el Málaga, Valladolid y Recreativo, antes de afrontar un peliagudo octubre, con duelos ante el Sevilla (previsto para el día 5 de ese mes), Barcelona (el 19) y el Real Madrid (el 26) -a lo que habría que añadir el partido ante el Getafe del 28 de septiembre y el del 2 de noviembre frente al Villarreal-.
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