
La información puede ser confirmada absolutamente por el presidente Ramón Calderón. Al principio de la pasada temporada, Fabio Capello solicitó que se traspasara a Íker Casillas para con ese dinero invertir en Gianluigi Buffon.
VMT -08:27:55 - 08/01/2008
Incluso, el técnico italiano llegó a hablar de dinero. «Si nos dan quince o dieciocho millones lo pones un lazo y lo vendemos, por ese dinero yo estoy convencido de que podemos fichar a Buffon, que no quiere jugar en la Serie B con el Juventus, pero tampoco se quiere ir a otro club italiano y sé que estaría encantado de jugar aquí».
Como no podía ser de otra forma, en el club se hizo oídos sordos a la extravagante petición del entrenador y Casillas fue el portero titular del Real Madrid durante toda la temporada... con Capello en el banquillo. Disputó los 38 partidos de Liga, recibió cuarenta goles y fue clave en la consecución del título con actuaciones inspiradísimas con las que salvó a su equipo, como está haciendo esa temporada.
Fabio Capello nunca demostró ser un admirador de Casillas. En una entrevista concedida antes de comenzar la temporada se salió por la tangente cuando se le preguntó si era verdad que estaba dispuesto a conceder la titularidad a Diego López. «Tengo dos grandes porteros». En alguno de los partidos en los que Casillas fue el salvador del equipo intentó restarle méritos. Concretamente después de su extraordinaria actuación contra el Racing en Santander (jornada 11) dijo que «ha hecho dos paradas y lo demás son películas».
Porteros grandes. Al técnico italiano siempre le gustaron los porteros altos y con gran envergadura. «El portero tiene que impresionar cuando sale, hacerse un hueco con su cuerpo» solía comentar. De hecho, en general, le gustan también «grandes» los jugadores de campo. Ibrahimovic, por ejemplo, es el arquetipo del futbolista que le llena.
En el Milán su hombre de confianza para la portería, Sebastiano Rossi, medía casi dos metros (1,97). En su primera etapa en el Madrid depositó toda su confianza en el alemán Bodo Illgner (1,90), que a sus 30 años también aportaba la experiencia que Capello siempre ha considerado vital para jugar en la portería. En el Roma su titular era Antonioli, al que conocía del Milán, donde había sido suplente de Rossi. Medía 1,88. En el Juventus se encontró con Buffon, que para él es el mejor portero de la actualidad. Casillas nunca fue uno de sus preferidos, pero su tremenda regularidad y sus prestaciones le obligaron a mantenerle, aunque a sus más íntimos susurrara que Diego López le parecía más completo, sobre todo en el juego aéreo y en las salidas.
Dimisión cobrando. Pero no fue la de Casillas la única «anécdota» de Fabio Capello en su paso por el Real Madrid que ha estado en el anonimato. Precisamente hace un año por estas fechas (7 de enero, jornada 17), después del partido en Riazor contra el Deportivo (2-0), pasó por sus momentos más delicados. Aquel día colocó a Sergio Ramos como lateral izquierdo, se dejó en el banquillo a Beckham y Ronaldo, que entraron en la segunda parte y castigó a Robinho dejándole en la grada.
El equipo dio una imagen penosa y Capello fue llamado al orden por el club porque se consideraba que estaba superado y había perdido el rumbo. La conversación llegó a tal grado de tensión que el entrenador dijo que si le pagaban un año -renunciaba al tercero-dimitía. Tanto Calderón como Mijatovic le explicaron que si abandonaba el equipo por propia voluntad no se le abonaría un euro. Poco después fue cuando comentó que con ese equipo el Madrid no pasaría del sexto puesto. Finalmente continuó en su cargo y acabó ganando la Liga, pero a partir de entonces la relación del técnico con la entidad ya no fue la misma, viviéndose otros momentos de máxima tensión en la eliminatoria contra el Bayern Múnich que acabó con el Madrid en la cuneta. En la ida, Emerson se negó a entrar al campo cuando quedaban tres minutos y Capello ocultó al club el suceso, que fue descubierto por las cámaras de televisión. En la vuelta, sorprendentemente, Emerson fue titular. Tres días después el equipo empataba en Barcelona (3-3) después de un gran partido y la plantilla comandada por los jugadores españoles se juramentó para ganar la Liga.
Prioritario Makelele. En el asunto de fichajes siempre hubo diferencias entre los gustos del técnico y los de la dirección deportiva. Como la temporada no estaba siendo buena, el club fue adelantando plazos y buscó refuerzos para la presente. Una de las peticiones del entrenador fue Makelele. A sus 34 años, le consideraba vital para el Madrid del futuro y pretendía que fuera la pareja de baile de Diarra, ya que reconocía que había fracasado con el fichaje de Emerson. También pidió la renovación de Roberto Carlos. No vio con buenos ojos al principio el fichaje de Van Nistelrooy porque su delantero preferido era Trezeguet y en el mes de enero, a pesar de que no contaba especialmente con Ronaldo, se negaba a que fuera traspasado al Milán «porque me quedo solo con Van Nistelrooy el resto de temporada».
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