
A Salom y Morera tuvieron que frenarles otros compañeros de consejo. Ambos fueron invitados a mantener calma, principalmente por lo que tiene ante sí el equipo, el partido frente al Racing y sólo cinco días después la final de la Copa.
VMT -13:22:34 - 08/04/2008
Koeman, Bakero y Bruins se muestran sonrientes en el banquillo de la Nueva Condomina, antes del partido del pasado domingo. Al terminar, sus rostros cambiaron. A Ronald Koeman le salvó la campana en Murcia. Nunca ha estado tan cerca de ser destituido como entrenador del Valencia. Nada más finalizar el partido, con otra sonrojante derrota, los máximos responsables del consejo de administración, muy nerviosos, se mostraron decididos a despedir al entrenador holandés.
Agustín Morera y Rafael Salom explotaron. La enésima derrota ante un rival muy inferior fue la gota que colmó el vaso. Aunque trataron de guardar las formas, apenas pudieron contenerse, de manera especial el vicepresidente, dispuesto a cercenar la cabeza del técnico, que apura su etapa al frente del Valencia, al que como máximo dirigirá hasta el final de la presente temporada.
A Salom y Morera tuvieron que frenarles otros compañeros de consejo. Ambos fueron invitados a mantener calma, dejar pasar las horas y, con la cabeza fría, analizar la situación, principalmente por lo que tiene ante sí el equipo, el partido frente al Racing y sólo cinco días después la final de la Copa.
Pero la suerte está echada. A Koeman no le quedan respaldos en el consejo ni en la plantilla, a pesar del ya conocido como Club de los Cinco, en referencia a los apoyos que el técnico dice tener entre sus jugadores. No seguirá la próxima temporada y quizá ni termine la actual. Ayer, sin embargo, desde el club se trató de transmitir al exterior una imagen de tranquilidad, de ahí que el consejero delegado, Jesús Wollstein, afirmara que no se plantea la destitución del holandés.
Pero a Koeman sólo lo aguantan los compromisos citados y lo que costaría echarle: entre ocho y nueve millones brutos, y no hay un euro en la caja. El Valencia, tras fichar al holandés y comprobar que no había incluido en su contrato cláusula alguna de penalización si este lo rompía de forma unilateral, le emplazó posteriormente para añadirla. Koeman aceptó a cambio de exigir que figurase otra que blindara su compromiso. De ahí que si se le despide hay que pagarle las dos temporadas más que tiene firmadas. El club tan sólo se ahorraría dinero si hay negociación y el entrenador renuncia a parte de sus emolumentos.
En Murcia, Morera entró al vestuario consumada la derrota para dar ánimos a los futbolistas, a los que emplazó a seguir trabajando para ganar el sábado al Racing.
Mientras tanto, el Valencia trabaja en la búsqueda del técnico que dirija al equipo la próxima temporada. Con Soler manejando los hilos, Morera y Salom se ven sujetos por un corsé y les resulta complicado tomar decisiones. A pesar de ello, los nombres siguen aflorando: desde el deseado Benítez hasta Emery, pasando por los Marcelino, Antic o Scolari, sin olvidarse de la opción de Camacho, que ya se contempló en su día como sustituto de Quique. El serbio aseguró que nadie del Valencia se ha puesto en contacto con él.
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