
Un Athletic repleto de suplentes encaja ante el Recreativo su primera derrota de la pretemporada y se queda sin el Colombino. Los rojiblancos se descompusieron en la segunda parte.
VMT -09:44:05 - 08/08/2008
El Athletic se quedó anoche sin levantar por cuarta vez en su historia el Trofeo Colombino. Los rojiblancos firmaron un partido serio atrás, aunque chato en ataque y vieron cómo su excepcional racha de resultados en pretemporada se venía abajo. Tras siete victorias y un empate, doblaron la rodilla ante un Recreativo que le echó más empeño en la segunda parte.
En la formación inicial de Joaquín Caparrós apenas había dos futbolistas que podrían ser alineados de salida en el primer partido de Liga ante el Almería, Aitor Ocio y Orbaiz. Los demás luchan por abrirse camino. Con un partido 24 horas después de otro, a Caparrós no le queda otro remedio que hacer girar la noria y cambiar prácticamente de arriba abajo a su equipo, en el que sólo repitió Ocio como titular.
Pese a estar privado de sus mejores jugadores, el Athletic firmó una primera parte muy compacta. Se encontró con un gol muy rápido del Recreativo, pero tuvo entereza para mantener el tipo. La contundente presión generó un cortocircuito en el cuadro local. Los de Caparrós se sintieron muy exigidos por un Recreativo que da importancia máxima a su torneo, pero se encontraron con que el partido les ofrecía más posibilidades de las previstas.
Encontró así el empate en una jugada que mereció la aprobación de su entrenador. Llegó en una falta lateral a la que los rojiblancos entraron a rematar como búfalos. Gurpegui fue quien conectó de cabeza. Caparrós aplaudió entusiasmado. Uno de sus campos de batalla en esta pretemporada es mejorar la eficacia de su equipo a balón parado. Arzo, que intentó evitar el remate, se fue al vestuario en camilla con dos dientes rotos.
Gurpegui anotó así su segundo gol en esta pretemporada. El primero lo logró ante el Udinese italiano. Luego llegó el momento desagradable de la noche. Cuando alguien no tiene nada interesante que decir, es habitual que insulte. Desde uno de los fondos le cantaron "Gurpegui, deja las drogas". Es el anticipo de lo que le espera en su primera campaña completa tras su sanción porque para muchos bobalicones no podrá enterrar ese episodio de su pasado. La única respuesta sensata en estos casos es hacer lo que hizo, oídos sordos y aplicarse a jugar. De hecho, anotó de forma muy parecida a su gol un segundo tanto, anulado por claro fuera de juego.
En la segunda parte el Recreativo se fue arriba dispuesto a todo. Suyos fueron el balón y las ganas. El Athletic se descompuso. Sólo creó peligro a balón parado mientras los locales iban y venían una y otra vez hacia al área de Lafuente.
El partido dejó al menos una buena noticia. Un año después de irse cedido al Espanyol, Iñaki Lafuente volvió a jugar como portero del Athletic. Lo iba a hacer la pasada semana en Colchester, pero se torció un tobillo en el calentamiento, lo que alimenta la sospecha de que alguien le ha hecho una especie de vudú.
Porque lo cierto es que en los últimos tiempos el de Retuerto vive en medio de una sucesión de increíbles calamidades. Un balonazo en un entrenamiento en el ojo le apartó de la titularidad dos campañas atrás; la pasada habría jugado de no haberse ido a Barcelona y, cuando ya estaba allí y firmaba un partidazo en su tercera tarde como titular, se volvió a romper. Para cerrar el círculo de desgracias, la torcedura de Inglaterra. Anoche estuvo como es él, sobrio y sin estridencias. Aunque, claro, un maleficio no se quita así como así. Cometió el penalti que dio el triunfo al Recreativo. El Athletic se quedó sin el Colombino.
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