
El actual consejo dimitirá en pleno para que se cree un nuevo equipo. El objetivo del empresario es buscar comprador para las acciones de Soler.
VMT -11:07:19 - 09/07/2008
El nuevo Valencia tomará hoy forma de manera definitiva. Juan Villalonga aterrizará en la ciudad para sellar el contrato que le vinculará con el club de Mestalla para los próximos cuatro años. El empresario, una vez estampe su firma, se convertirá en el amo total de la gestión de la entidad. Tras varios intentos fallidos, uno de ellos con Vicente Soriano, el ex presidente de Telefónica ya se ha adentrado en un equipo de fútbol, su gran anhelo. Ha ocurrido en el Valencia, acuciado por la deuda y que necesitaba un gestor que atraiga beneficios rápidamente. Así lo pensaba Soler y así lo ha hecho.
El máximo accionista quedará como tal. No se desprende del 37% del capital social que posee. Pese a que han existido negociaciones con varios empresarios, finalmente nadie presentó una oferta formal por los 71.206 títulos del promotor. Por todo esto, ha decidido ceder la gestión a Villalonga. Pese a que hoy estará en Valencia y se ratificará el acuerdo, este no será efectivo hasta la junta extraordinaria de accionistas del próximo día 25 de este mes.
Han sido casi cinco meses de negociaciones que ayer tuvieron su capítulo final con una reunión en el despacho del abogado valenciano José María Mas Millet, mano derecha de Juan Villalonga. Hasta allí se desplazaron Juan Soler, Jesús Wollstein y Enrique Lucas. Todo quedó finiquitado y hoy llegará el empresario, que cerrará un acuerdo para cuatro años. La primera medida será la dimisión en pleno del actual consejo de administración para que el ex presidente de Telefónica forme su grupo rector.
Así lo confirmó Jesús Barrachina, que pasó, al igual que Társilo Piles, por el despacho de Juan Soler para tener noticias frescas. Preguntado por lo que podía aportar Juan Villalonga al club de Mestalla, Barrachina se limitó a decir: "Con que nos solucione el problema, ya está", sin especificar a qué problema se refería. Sobre lo que le había transmitido Juan Soler en la reunión, el restaurador afirmó que el máximo accionista y ex presidente del club había trabajado "como un cabrón para sacar esto a flote y ya lo ha sacado".
Villalonga, ya con sus nuevos compañeros de viaje, empezará el trabajo para dotar al Valencia de los ingresos necesarios que acaben con la situación de asfixia en la que vive. Pero antes ha querido dejar tranquila a la afición valencianista. Los seguidores llevan mucho tiempo escuchando que todos los clubes importantes del mundo pretenden a Villa y Silva. Pues pueden estar tranquilos. Seguirán en el Valencia. El ex presidente de Telefónica ha empeñado su palabra. Los cracks no se tocarán. Para que la economía salga de los números rojos pondrá en marcha otras acciones. Los seguidores lo celebran. También Unai Emery. Y junto al entrenador y al secretario técnico, Juan Sánchez, el nuevo hombre fuerte tiene previsto crear un grupo de expertos que le asesoren a nivel deportivo.
Villalonga sabe que un club exitoso en lo deportivo puede generar un efecto dominó en lo económico. No serán pocos los inversores que se acerquen al Valencia si vuelve a moverse entre los grandes de Europa. Pero hay que encontrar dinero cuanto antes. La deuda ha pasado de 135 millones cuando accedió Soler al a entidad a los casi 400 con que se llegará al final de este ejercicio. La construcción del nuevo estadio provoca que los pagos a los contratistas sean continuos, las torres del antiguo Mestalla no se venden y la ampliación del crédito de Bancaja de 120 a 200 millones genera unos intereses de seis millones al año.
Son demasiados palos en el engranaje para Juan Soler, por lo que ha optado por ceder toda la gestión a un empresario de éxito y con contactos a nivel internacional. Gente cercana al empresario aseguran que está capacitado para revolucionar la gestión económica del Valencia. En el contrato, que tiene una cláusula indemnizatoria de 10 millones si alguna de las dos partes decide romper el acuerdo, figura que Villalonga cobrará una comisión por cada operación financiera que sea beneficiosa para la entidad. Es decir, el empresario no se juega dinero alguno, aunque sí su credibilidad para reflotar una entidad enferma.
En el acuerdo no existe una opción de compra para las acciones de Juan Soler. Pero sobre los títulos del promotor, fuentes cercanas al proceso aseguraron a LAS PROVINCIAS que el objetivo final de Juan Villalonga es encontrar un comprador, alguien que se acerque a los 85 millones de euros que pretende Soler por sus títulos. Es más, también manifestaron que el ex presidente de Telefónica se llevará un tanto por ciento de la venta y que el plazo para conseguirlo expira a los seis meses. Otro objetivo al que aspiraría el empresario, siempre según estas mismas fuentes, es encontrar comprador para las torres del viejo estadio. Y es que la primera que salió a subasta tuvo que adquirirla Soler porque nadie se acercó a los 90 millones que se pedían por ella.
Juan Villalonga hará y deshará a su antojo. No tendrá que pasar cuentas a nadie. Ni siquiera a Juan Soler. Sólo en casos puntuales que hagan referencia a venta de patrimonio y de jugadores de referencia. Para lo demás, manga ancha. Como traer nuevos inversores. Sobre esto se había hablado de una ampliación de capital. De esta forma llegaría dinero rápidamente, aunque distintas fuentes aseguraban ayer que esta opción no se había planteado.
Villalonga, una de las mayores fortunas del mundo, tiene un buen ejemplo en los clubes ingleses. El ex presidente de Telefónica reside en Kensington, un lujoso barrio de Londres. Desde allí casi divisa el estadio del Arsenal, el Emirates Stadium, una máquina de generar dinero. Ese es el espejo en el que se mirará para proyectar a nivel internacional al Valencia. La mercadotecnia será uno de los puntales de la gestión. Recientemente se ha acordado con Valencia Experiencia el patrocinio de las camisetas, pero queda la firma que estampará su nombre en el nuevo estadio, la joya de la corona blanquinegra.
El objetivo es multiplicar por cuatro los ingresos que actualmente recibe el Valencia para poder competir con transatlánticos como el Real Madrid o el Manchester United. El mercado asiático es el maná y allí se quiere dirigir Villalonga haciendo valer sus contactos en la multitud de empresas en las que ha trabajado y en las que todavía forma parte de sus consejos de administración.
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