
Hace unos años, en los tiempos de sequía de éxitos en la casa blanca, los periodistas y los aficionados coincidían en los análisis después de los partidos.
Vocento VMT -12:28:15 - 09/12/2007
Si seguían en la pelea era gracias a las inexplicables paradas de Íker Casillas y a la buena puntería de Ronaldo cada vez que pisaba el área y enfilaba la portería. Así, temporada tras temporada. Partido tras partido.
Hoy, con un título de Liga por medio, la vida sigue prácticamente igual en el Real Madrid. El portero no ha perdido ni la concentración ni la moral ni la flor. «San Íker» no suele perder clase. Ayer tuvo dos actuaciones decisivas cuando el partido estaba empatado a cero. Salvó con el muslo un mano a mano con Iraola, después de un regalo imprevisto de Cannavaro y después metió una mano, en un acto de reflejos felinos, a un remate de cabeza a quemarropa de Fernando Llorente.
Solventados los problemas atrás, con el retoque de Torres por Marcelo en el lateral izquierdo para cerrar la sangría de los últimos partidos, había que ganar el partido. Y ahí está Van Nistelrooy. Lleva el «17» en la espalda, pero realmente es el «9». El holandés estuvo desaparecido todo el primer tiempo y cuando menos se le esperaba sacó petróleo de un error de Aitor Ocio.
Sin pensárselo dos veces fabricó un disparo que pasó por encima de la cabeza de un sorprendido Aranzubia. El séptimo tanto en la Liga (lleva otros cuatro en la Liga de Campeones), cuenta que pudo aumentar si hubiese estado más cuco en otro mano a mano con el portero del Athletic.
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