
El central portugués es reincidente en este tipo de escenarios.
VMT -11:20:40 - 10/11/2007
No está siendo fácil la adaptación de Pepe al fútbol español. Más bien todo lo contrario. El nombre del central ha aparecido en los titulares para resaltar una lesión de casi dos meses o para denunciar su conducta antideportiva en los escasos encuentros que ha disputado con la camiseta blanca.
Su historial toma cuerpo en Moscú, en el Torneo de los Ferrocarriles. Allí, en el partido frente al Lokomotiv, el central se encaró con Sychev y le propinó un cabezazo que pasó inadvertido para el colegiado del partido. Evitó la tarjeta roja pero no pudo escapar de las primeras críticas por su dureza.
El segundo episodio tuvo lugar en Cádiz durante el Trofeo Ramón de Carranza. Fue en el partido por el tercer y cuarto puesto. Entonces, Pepe superó de nuevo los límites de la deportividad. En un lance del partido se encaró con el jugador del Cádiz Enrique y le regaló un escupitajo. La acción fue captada por las cámaras de televisión, aunque en un primer momento intentó desmentir la información diciendo que sólo había hecho el gesto. Tuvo que pedir disculpas y fue multado por el club blanco.
El último capítulo fue ayer, en el entrenamiento en Valdebebas. Por fortuna para el jugador no hay constancia gráfica de la refriega con el canterano Balboa. Fue como consecuencia de una entrada del central al extremo. Éste último le recriminó su excesiva dureza y la conversación acabó en asalto pugilístico. Por fortuna todo quedó en un rifirrafe sin importancia porque mediaron los compañeros. Ese celo del central demuestra que en todo el tiempo que ha permanecido parado por la lesión no ha cesado de acumular adrenalina.
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