
Siempre autocrítico, Javier Aguirre lamentó «la falta de ocasiones» de su equipo y admitió que «no ha sido nuestro mejor partido, pero creo que el resultado es justo».
VMT -09:00:32 - 12/11/2007
Culpó de sus lamentaciones al rival, al que ofreció buenos elogios: «El Almería ha jugado al pelotazo, con fútbol por las bandas y tratando de destruir el juego con faltas.
Tiene bien trabajadas las acciones a balón parado y, si en casa continúa jugando así y ofrece la imagen que dio en el Nou Camp o ante el Real Madrid, le cambiará la fortuna y se irá enganchando a la zona noble». Unai Emery ensalzó a sus hombres: «Estamos satisfechos y lo estamos porque el camino es el correcto. Merecimos la victoria y el resultado no llegó por falta de fortuna».
El Atlético jugó a no perder
En estos partidos es donde se pierde la plaza que da visado de Liga de Campeones. Si el Atlético lo consigue al final, no será por jugar como lo hizo en Almería. Si los rojiblancos regresan a la «Champions» diez años después, no será por la actitud ofensiva demostrada por sus jugadores en el estadio de los Juegos Mediterráneos. Si el club de Manzanares alcanza en mayo su objetivo, no será tampoco con la táctica de Aguirre en este encuentro. El mexicano hizo reaparecer a Motta en sustitución de Simao en un cambio claro para sujetar el empate. Recuperó el «trivote» para mantener una igualada vulgar. Eso huele a año pasado.
El técnico mexicano desveló en ese relevo la mentalidad de equipo modesto que debe olvidar. Un punto vale mucho para una entidad que piensa salvarse, pero para convertirse en uno de los cuatro grandes de España sólo vale ganar. El entrenador decía el sábado que su equipo no había hecho méritos para estar entre los cuatro primeros. En Almería no los hizo. La única verdad objetiva es que el Atlético comenzaba la jornada en quinta posición de la Liga, a un punto del sueño, y ahora es sexto, a tres. Lo demás son justificaciones de mediocridad.
Leo Franco detuvo un penalti
Algunos pensarán que es una severa crítica para una plantilla que pisa puestos de UEFA. Es una crítica constructiva para un conjunto que aspira a volver a ser histórico, porque el nivel ofrecido en la cancha andaluza no es suficiente para estar en la primera Copa de Europa.Los dirigentes lo saben.
Faltó actitud ganadora. No hubo la agresividad necesaria para triunfar. Y para entrar en la «Copa 1» hay que arriesgar siempre y jugar solamente a vencer. Ayer, el único que salió a triunfar fue el Almería. Leo Franco y los postes lo evitaron. El disparo de Antonio López al palo, en los segundos finales, fue una respuesta que debió producirse mucho antes. Para vivir entre los ricos del continente no puede jugarse con un único delantero, Agüero, a la espera de una genialidad. El argentino creó dos oportunidades, a pies de Maniche y de Antonio López. Reyes, en una escapada en solitario, protagonizó la tercera. Tres pinceladas de clase son escaso bagaje para una empresa que anhela codearse al más alto nivel internacional.
Si el Kun hubiera contado con otro atacante a su lado, habría doblado su producción. Aguirre pensó en amarrar. En mantener la mediocridad. Tuvo miedo a triunfar en un encuentro que estuvo más cerca de perder. Porque el Almería maniató al favorito con una estrategia de presión desde arriba que no dejó pensar a su rival. Los caseros merecieron la victoria. No la consiguieron porque, ya se sabe, la justicia en el fútbol la dictan los goles y en esa faceta, los almerienses son negados (suman 381 minutos sin marcar). Pasen y lean.
Primero, Cruxat desaprovechó dos ocasiones iniciales, la segunda al disparar fuera con Leo Franco lejos del marco. Después, Melo desperdició un penalti, cometido por Seitaridis sobre el excelente Cruxat, en una triple parada del meta argentino, pues rechazó también los inmediatos fusilamientos de Negredo y Acasiete. Y el propio Negredo firmó el último lamento, con un tiro a la madera. El Almería se estrelló ante Leo. El Atlético se estrelló con su subconsciente: mediocridad y falta de ambición.
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