
El Sevilla ansía este Trofeo. Conoce su valor, el prestigio que atesora. Y por eso estará hoy en la final del Carranza ante el anfitrión.
VMT -11:59:43 - 16/08/2008
Le basta media hora de brillantez, amparada en la motivación, paradoblegar a un Villarreal que cae en todas las argucias, deportivas y antideportivas, del enemigo. Este torneo es para quien lo quiere, y no para el que lo repudia.
Y Manolo Jiménez no está para bromas. La sombra de las cinco Copas de Juande se cierne sobre su testa, y necesita ganar crédito cada vez que se cobija bajo un banquillo. Máxime cuando las importantísimas bajas de Alves, Keita y Poulsen no serán excusa para la exigente afición sevillisa toda vez que la competición inicie su curso.
En Carranza apuesta por sus mejores hombres, sólo lastrado por las lesiones de Palop y Kanoute. Con Renato moviéndose perfectamente entre líneas, y con el imponente (y talentoso) Romaric en el centro, el Sevilla es una apisonadora desde el inicio. No da tregua, Aprovecha el polvorón (por supuesto de Mercadona) del Villarreal para embotellarlo en su área y confirmar a sus seguidores que el Carranza es más que un amistoso.
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