Un ruido atronador recibió a los socios a su llegada al estadio. «Para volver a ganar no podemos conseguirlo sin tu apoyo. Tenemos que ser una piña para volver a ganar. Equipo y afición siempre juntos», decía una voz en «off».
VMT -08:32:51 - 19/03/2007
En medio se fueron intercalando varios mensajes en la misma línea con Raúl, Casillas, Cannavaro, Higuaín o Sergio Ramos como protagonistas.
Con esta política, el club quería montar un escenario idílico para comenzar la remontada hacia el título. Lo de menos era el rival. Lo importante era crear un caldo de cultivo para la recta final del campeonato.
Sin embargo, el efecto fue gaseoso. No duró ni cinco minutos. Quizás un sector del público ocupó su asiento después de firmar un manifiesto auspiciado por Arturo Baldasano para convocar elecciones ya y no estaba dispuesto a ningún gesto de condescendencia. También es cierto que ni Capello ni los jugadores alimentaron la conjura. El Madrid no dio ningún argumento para vislumbrar el cambio. Jugó mal pese a su superioridad numérica y el público se hartó de tanta desidia. Pitó con fuerza antes del descanso (m. 38) y la protesta se convirtió en tímida pañolada para despedir a los jugadores en el entretiempo.
El gol de Robinho mitigó la angustia. Pero sólo eso. Los aficionados se marcharon desesperados porque su equipo sigue instalado en la mediocridad y no da señales de mejoría en el juego. Ese tanto también sirvió par ver el perfil de Emerson en el Bernabéu. Sigue sin salir a calentar, pero salió del banquillo para abrazar al «10» porque le había dedicado el gol. Luego, con el estadio ya vacío, el «puma» se dio una vueltecitas al estadio junto a Pavón para machacar los músculos o para hacer un hueco a la cena.
Más noticias de Primera