
. Es lo que más preocupa a los clubes, que sus jugadores lleguen lesionados después de viajar con sus selecciones para cumplir con los compromisos internacionales.
VMT -08:25:27 - 20/11/2007
En el caso de los grandes equipos, al tener un amplio abanico de «seleccionables», las probabilidades son mayores y en el Real Madrid han llegado dos «tocados»: Van Nistelrooy y Heinze. El primero de ellos abandonó la selección holandesa por precaución -ya está clasificada- y no jugará mañana ante Bielorrusia. El delantero padece problemas en los isquiotibiales y fue sustituido en el descanso del compromiso ante Luxemburgo (1-0). El problema es que se trata de la misma zona donde se dañó en el último partido de la pasada Liga y que le tuvo apartado de los terrenos de juego casi dos meses y medio.
Ayer se ejercitó en Valdebebas y lo mejor para Schuster es que no dio la sensación de que la lesión sea tan grave, por lo que estaría disponible para el próximo compromiso liguero de los blancos ante el Murcia si se considera oportuno, aunque no es descartable que el técnico le reserve pensando en el partido de «Champions» de la semana entrante.
Por su parte, Heinze regresó de Argentina con un fuerte golpe en la rodilla que le impidió jugar con su país. Sus males tampoco son graves y está a la disposición del entrenador como también lo está Robben, que ultima su puesta a punto.
Ronaldinho, tampoco con Brasil
Mientras, en Perú se vio al Ronaldinho de los últimos tiempos, sólo que esta vez vistiendo de amarillo. El brasileño jugó con la selección al mismo ritmo que lo ha hecho en los últimos meses con el Barcelona. Apareció lo justo y la gente, incluso en su propio país, le ve como un futbolista poco desequilibrante al que el «10» de la «seleçao», mucho más que un número, no le corresponde. Ante Perú no se fue de nadie y sus intervenciones fueron contadas, escasísimas. Se dedicó a ejecutar saques de esquina y balones parados sin mayor historia. Jugó muy lejos del área rival y el empate ramplón de Brasil (1-1) ante un combinado asequible no ha sentado bien entre la Prensa local, acostumbrada a un estilo sibarita.
Con este panorama, la imagen de Ronaldinho sigue deteriorándose sin saber si algún día decide regresar al fútbol. Tal día como ayer, sólo que dos años atrás en el calendario, Ronaldinho tocó el cielo y salió a hombros del Bernabéu. Fue aquella noche mágica en la que el Barcelona le pintó la cara al Madrid (0-3) y en la que el azulgrana le rompió la cintura a todo aquel que se le pusiera por delante. Tal fue su exhibición que Chamartín se puso en pie y le dedicó una ovación histórica que será recordada por siempre jamás.
No es para menos. Ronaldinho encumbró aquella noche a un equipo soberbio que se ha diluido antes de lo esperado y en la que el líder ha perdido prácticamente todo el crédito que se ganó a pulso. El pasado habla maravillas de él, pero el presente no acepta debates: Ronaldinho está a un nivel paupérrimo.
La mejor noticia es que el jugador no se resintió de sus problemas en el tobillo. Disputó todo el partido y lo hizo con un vendaje especial que le liberó de sus males. Mañana, ante Uruguay -en Sao Paulo-, apunta a titular.
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