
La afición sigue en vilo porque, sin liquidez a la vista, la salida más rápida a la crisis puede ser la venta de sus ‘estrellas’. Silva, Villa, Joaquín... Se pueden ir sus ídolos.
VMT -11:53:48 - 24/07/2008
Las aguas no terminan de volver a su cauce en el Valencia. Ni siquiera con la irrupción de Juan Villalonga cesa el juego sucio en la cúpula del equipo ‘ché’. Parecía que el ex presidente de Telefónica iba a poner calma de una vez por todas. Craso error. En un primer momento todo fueron parabienes. El nuevo gestor anunció que contaba con un crédito de 400 millones de euros para financiar las obras del nuevo Mestalla y, de sopetón, salvó de la quiebra a la entidad. Nadie protestó. Pero su segunda gran medida, la ampliación de capital para inyectar 90 millones de euros en las maltrechas arcas valencianistas, levantó una enorme polvareda.
Juan Bautista Soler -el presidente saliente- y el resto de grandes accionistas pusieron el grito en el cielo. Temían perder el control del club. Que todo fuera una maniobra de algún magnate con Villalonga como ‘hombre de paja’. El estilo agresivo y algo arrogante del nuevo mandamás no terminaba de despertarles confianza, hasta el punto de que algunos dudaban de la anunciada dimisión en pleno del consejo de administración en su reunión de ayer en la capital del Turia.
Y, aunque las heridas cicatrizan, muchos temen que se vaya a cerrar en falso. La afición sigue en vilo porque, sin liquidez a la vista, la salida más rápida a la crisis puede ser la venta de sus ‘estrellas’. Silva, Villa, Joaquín... Se pueden ir sus ídolos. Esas marchas pueden ser el as en la manga de Villalonga para que los hinchas fuercen la marcha definitiva de los máximos accionistas. El tiempo apremia. Y la hinchada clama soluciones.
Más noticias de Primera