
Posiblemente Íker Casillas haya tenido la temporada más tranquila de los últimos años. Y casualmente de la mano de Schuster está peleando por el trofeo Zamora.
VMT -08:36:26 - 28/04/2008
Como este Real Madrid ha ganado en consistencia defensiva el «1» ha tenido menos protagonismo y muchos aficionados madridistas habían olvidado sus habilidades con las manos. Sin embargo anoche, ante el Athletic, tocó ponerse el mono y pringarse de grasa. Había tajo. Incluso tuvo que enfrentarse al juicio del penalti, una disciplina en la que no es un especialista. Pese a las carencias, el portero ha progresado adecuadamente y por el método del autodidacta.
En el disco duro guarda los consejos de Manuel Amieiro, Tancredi, Pedro Jaro -sus preparadores en el Real Madrid- o de Ochotorena, el mentor en la selección española. Es precisamente en este escenario donde ha pasado curso y con nota gracias a un simple juego.
Cada vez que acude a una concentración con la selección, Casillas se juega el aperitivo del día -tope de 50 euros- con su amigo y compañero Pepe Reina desde el punto de penalti. Cada uno dispone de cinco lanzamientos y si hay empate recurren a la muerte súbita.
Y cada sesión es un espectáculo. Pepe tira a romper, con la misma fuerza que una coz de mula, mientras Casillas apuesta por la pillería y la colocación. En ese pique se ha hecho mayor. Antes no paraba ni los taxis y este año ya ha parado dos -Lazio y Athletic-. Ahora sólo falta que Garmendia pague el aperitivo.
Otro de los destacados de la noche fue Saviola. El delantero volvió después de meses sin jugar en la Liga. Para encontrar su última aparición en esta competición hay que retroceder hasta en el partido ante el Racing de la primera vuelta (1-12-07). Y marcó, tercer gol.
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