
No le gusta a Florentino Pérez sólo recrearse en sus grandes fichajes. Considera con cierta razón que su gestión en el Real Madrid fue mucho más allá de aunar en una misma plantilla este póquer de «balones de oro».
Vocento VMT -10:44:48 - 12/11/2007
Pero cuando tiene nostalgia abre la cortina de su despacho y observa parte de su obra. Un buen día bautizó a las cuatro torres de la antigua Ciudad Deportiva, que ahora son santo y seña de la ciudad, con el nombre de sus cuatro rutilantes fichajes. Por orden de llegada: Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. Ninguno de ellos forma ya parte de la galaxia, pero se mantienen en la memoria del madridismo. ¿Qué es de ellos? ¿Qué hacen? ¿Cómo les va la vida lejos del Bernabéu?
Figo, en junio decidirá su futuro
El primero en llegar y marcharse
Deportivamente ha sido al portugués a quien mejor le ha ido fuera de la galaxia blanca. Fue el primero en llegar, verano de 2000, y el primero en marcharse, junio de 2005. Tras cumplir sus cinco temporadas fichó por el Inter por dos años, que prolongó por uno más en junio. En Milán ha ganado la Supercopa de Italia (2005), nada más aterrizar, la Liga y la Copa 2006), aunque la primera fue en los despachos por la sanción al Juventus y otra vez la Liga (2007), ésta ya con toda justicia en los terrenos de juego después de 18 años de sequía. Figo fue titular regularmente. En enero del año pasado, después de pasar las vacaciones navideñas en Arabia, llegó a un acuerdo con el Al Itthad de Arabia Saudita. Se llegó a hacer incluso la foto con su nueva camiseta, pero según fueron pasando los meses se arrepintió y terminó aceptando la oferta de renovación del Inter por un curso más. Figo acusó al club árabe de incumplimiento de contrato.
El domingo anterior Luis cayó lesionado en el Juve-Inter tras una dura entrada de Nedved. Fue intervenido la semana pasada de una fractura de peroné de su pierna derecha, la primera operación de su carrera. Se calcula que en dos meses podrá reaparecer. Ahora descansa en Portugal y el presidente de la Federación portuguesa, Gilberto Madail, le ha pedido que esté en el banquillo de la selección en los dos próximos y decisivos partidos, contra Armenia y Finlandia. En el primero de ellos aún no podrá estar en el banquillo el técnico Scolari por su sanción tras agredir a Dragutinovic.
El jugador portugués aún no ha decidido qué será de su futuro a partir del 30 de junio. Con 35 años, lo normal es que se retire, pero siempre ha comentado que le gustaría acabar su carrera en el club donde la empezó, el Sporting de Lisboa. El Inter le ha ofrecido ser su embajador ante las instituciones internacionales (FIFA y UEFA). Lo que sí tiene claro es que vivirá en Madrid con su mujer Helen y sus tres hijas: Daniela (8 años), Martina (5) y Stella (3).
Zidane vive en Madrid
Publicidad y actos humanitarios
Hizo su último viaje como madridista el 16 de mayo en Sevilla. En ese viaje el cabezal de los asientos del avión recordaba el acontecimiento con un emotivo ¡Gracias Zidane!, con el fondo de la fotografía de su gol de la novena en Hampden Park. Su humanidad quedó perturbada ese día cuando la tripulación de Iberia, a instancias de uno de sus responsables, Fernando Pérez Flor, le regaló una tarta conmemorativa con una simple leyenda: Zidane, 2001-2006 y un «5» que resumía sus años de blanco y el dorsal que lució en el Madrid.
Su retirada definitiva está en el recuerdo de todos: 9 de julio. Berlín. Estadio Olímpico. Final de Mundial. Expulsión por agresión a Materazzi, que se había acordado de su hermana. Derrota de Francia. Paseíllo inolvidable. Desde entonces Zinedine se ha mantenido en un segundo plano. De fútbol quiere saber lo justo. Sus prioridades son su familia, cumplir con sus contratos publicitarios y acudir a los actos humanitarios que le marca la agenda por ser embajador itinerante de Naciones Unidos para combatir la pobreza en el mundo. Dijo no a una oferta tentadora que le llegó desde el fútbol americano, por los mismos seis millones de euros que ganaba en el Madrid y que aceptó Beckham en Los Ángeles Galaxy.
Vive en Madrid, en el Parque Conde de Orgaz, en un mansión con campo de fútbol para matar el gusanillo con sus hijos y con un gimnasio que le permite mantenerse más o menos en su peso. Casado con Veronique, hija de almerienses y con cuatro hijos (Enzo, Luca, Theo y Elyaz). Los dos mayores, 12 y 9 años, juegan en las divisiones inferiores del Madrid. El primogénito es centrocampista del Infantil B, maneja las dos piernas y ensaya todos los «tics» futbolísticos del padre, «roulotte» incluida, y a veces esconde su identidad con un nombre que no le ponga en el punto de mira de los curiosos. El segundo es portero del Benjamín A y tiene como entrenador personal en el césped de su casa al mismísimo Zidane, un lujo.
El Zinedine civil va de puntillas por la vida pública. Ya es Yazid, como siempre ha sido en el seno de su familia. Cuando va a ver a sus hijos en Valdebebas se esconde allá donde no hay nadie. Sus apariciones ante los medios están marcadas por su agenda, aunque se le puede ver comiendo en familia por los restaurantes del Centro Comercial de Arturo Soria y por el Asador Donostiarra algún domingo. No tiene prácticamente trato con sus ex compañeros, si acaso alguna vez con Raúl, y en los veranos se deja ver con Figo y Helen por las aguas de Formentera. Por allí tiene atracado un barco que se compró hace unos años. Le gusta el mar y el anonimato de su horizonte.
Acaba de recibir una oferta del nuevo secretario de Estado para el Deporte francés, Bernard Laporte, para formar parte de un sanedrín de expertos que le asesore deportivamente. Zidane sería su consultor futbolístico. No ha contestado todavía. A lo que siempre dijo no fue a las frecuentes ofertas para apoyar a partidos políticos.
A pesar de no ser ya un futbolista, siete multinacionales le mantienen como icono publicitario: Adidas, Audi, Orange, Generalli (grupo asegurador), Volvic (agua mineral), Grand Optical (marca de gafas) y Z-enfant (marca de ropa infantil). Además por medio de su página web se puede comprar en su boutique oficial su colección de ropa deportiva. Al mismo tiempo cede su imagen a Danone, con la que tiene contrato hasta 2014. El presidente de esta multinacional, Frank Riboud, es íntimo amigo suyo y le ofreció formar parte del Consejo de Administración, pero Zidane no aceptó el cargo, aunque sí participar activamente en el programa Grammen Danone Foods, una institución benéfica que ayuda a intentar erradicar la miseria en las zonas más castigadas del planeta.
Ronaldo, o la desgracia
En el Milán, perseguido por las lesiones
También es mala suerte la suya. Ayer iba a estrenarse en la presente temporada, pero la suspensión del Atalanta-Milán por problemas de orden público evitó que jugara la última media hora como estaba previsto. Se lesionó el 31 de julio al lanzar un balón al público en un entrenamiento del Milán que servía de presentación de la nueva indumentaria. Golpeó mal el esférico y sintió un pinchazo. A pesar de que no parecía grave y su reaparición se anunciaba regularmente, han pasado ya tres meses y medio. Parece casi seguro que los médicos equivocaron el diagnóstico. Además esa lesión se complicó con otras. En medio de un secretismo sospechoso por parte del club el jugador, bastante molesto, acudió a la consulta del doctor Martens -fue quien le operó de su grave lesión- en Amberes y también del doctor de la selección brasileña, José Luis Runco. Se comentó entonces que la lesión podía haberse producido por haber estado sometido, en el «Milán Lab», a un tratamiento de «factores de crecimiento». Este controvertido método es considerado como una práctica dopante por la Agencia Mundial Contra el Dopaje (AMA). Finalmente nada se pudo demostrar y ya acabó el calvario del jugador, que disputó su último partido oficial el 27 de mayo (Reggina-Milán). Llegado al Milán en el mes de enero, sólo jugó 14 partidos de Liga y marcó siete goles. No podía jugar la «Champions» por haberlo hecho con el Madrid y vio cómo su equipo conquistaba el título desde la grada. Una lesión le impidió disputar también los últimos encuentros del «scudetto».
Beckham, fiasco a la americana
Sólo 252 minutos en juego
El inglés se lesionó en el Bernabéu en su último partido con el Real Madrid. Su tobillo izquierdo estaba muy tocado después de un percance con su selección, pero la Liga estaba en juego y forzó al máximo. Tanto que llegó a su nuevo destino, Los Ángeles Galaxy, seriamente dañado. La galáctica presentación con su nuevo club, el 13 de julio, la tuvo que hacer enfundado en un traje gris. Los primeros partidos los vio desde el palco, hasta que el día 21 debutó entrando en el minuto 78, ante 27.000 enfervorizados aficionados.
David estaba fuera de forma y fue entrando poco a poco en el equipo hasta que una nueva lesión, en la rodilla derecha, le volvió a mandar a la grada, donde desplegó todos sus modelos de traje. Resultado, su equipo fuera de los «play off» y su tarjeta de visita en su primer año en la MSL no ha podido ser más raquítica: 5 partidos oficiales de 30 posibles, 252 minutos de juego, la mitad de los 450 posibles, ningún gol, dos pases de gol y ocho disparos, pero ninguno entre los tres palos. «Ha sido difícil para el equipo asumir todo el estrés que originó mi llegada, pero en los últimos siete partidos demostró un gran carácter. Nunca tuve tantas lesiones en tan poco tiempo, mi primera temporada no ha sido buena, pero hemos conseguido crear la expectativa esperada. Los estadios han estado llenos, sobre todo cuando jugábamos en casa, con una media de 28.000 espectadores», dijo hace unos días el inglés a modo de resumen de su primera experiencia fuera del Real Madrid. La temporada próxima tendrá nuevo entrenador: Ruud Gullit.
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